A Dozón directo
Cea – Cotelas – Piñor – O Reino – Dozón
A Dozón por Oseira
Cea – Silvaboa – Pielas – Oseira (monasterio de Oseira) – Vilarello – Carballediña – O Outeiro Gouxa – Viduedo – Taberna – Dozón
Es famosa por el pan que aquí se fabrica. Este pan tiene un sabor característico, debido a su elaboración artesanal en los hornos de leña tradicionales, que podemos encontrar por todo el pueblo y algunos de los cuales pueden ser visitados. Existe un acogedor albergue con cuarenta plazas, que a diferencia de otros que hemos ido encontrado, no es de nueva construcción sino que es el fruto de la recuperación de la antigua Casa das Netas.
Para seguir este camino no nos desviamos al albergue sino que continuamos las flechas hacia la Plaza Mayor centrada por un curioso campanario. Por la esquina superior derecha vamos a dar a una carretera que cruzamos hacia el campo de fútbol que rodeamos dejándolo a la derecha. Desde aquí se inicia una agradable pista de tierra que siempre hemos de seguir de frente por donde está marcado aun cuando en ocasiones pasa por zonas que parecen poco transitadas. Terminada la subida poco después se enlaza con una carretera a la izquierda que nos lleva a Silvaboa.

Unas pocas casas centran la aldea para poco después tomar un desvío a la izquierda y luego entrar por un camino empedrado a la derecha que sube hasta otra zona granítica algo pelada. Volvemos a tomar una carretera que cruzamos y guiándonos por las flechas llegamos a Pielas.

Entramos en la población accediendo a otra carretera que tomamos a la derecha y por
la que salimos de la población hasta llegar a un cruce de carreteras en que seguimos las indicaciones hacia Oseira. Cuando ya divisamos el monasterio entre los árboles encontramos una fuente con los escudos monacales que nos dan el último aliento para llegar a uno de los monasterios más impresionantes de Galicia: Santa María la Real de Oseira.

Después de cruzar el río Oseira y pasado un aparcamiento, giramos a la izquierda en el
punto en que se encuentran unos bares y llegamos a la entrada del monasterio. La
toponimia de la población alude a la existencia de osos en estas tierras, de los cuales ahora no quedan más que los dos que aparecen en el escudo del monasterio. Como en otras ocasiones, la leyenda habla de cuatro ermitaños que tuvieron una visión y decidieron hacer vida monacal. El monasterio fue fundado en el siglo XII, incorporándose a la ordencisterciense. Es milagroso el estado de conservación con el que ha llegado
hasta nuestros días, después de haber sufrido expoliaciones similares a las de otros monasterios que ya hemos ido encontrando a nuestro paso. Ello ha sido posible, sobre todo, a los trabajos de restauración emprendidos por los propios monjes, que volvieron a instalarse en lo que quedaba del monasterio allá por 1929.
Sus esfuerzos fueron merecedores del Premio Europa Nostra en 1991. Hoy podemos admirar tras cruzar la fachada barroca de la iglesia, la bella iglesia románica, finalizada de construir en 1239. El monasterio consta de tres claustros: el de los Caballeros o de la Portería, el de las Procesiones y el de los Pináculos. También es de destacar la antigua sala capitular, cubierta con bóvedas en estrella que arrancan de cuatro columnas retorcidas en espiral, y que dan la sensación de que fueran palmeras. Los amables frailes del monasterio, probablemente invitan al peregrino a participar en los oficios y le proporcionarán cena. En cuanto al hospedaje, dependiendo de las fechas, nos ofrecerán su hospedería, o más habitualmente, las dependencias de la antigua magnífica biblioteca, hoy vacía, a la que se accede desde el exterior del monasterio. Sea cual sea el lugar en que reposemos nuestros cansados huesos, podremos disfrutar de una noche inolvidable, durmiendo entre los muros de esta joya rescatada del pasado.

Cogemos a la derecha un camino estrecho entre cercas. En el siguiente cruce giramos a la derecha y confluimos con un camino ancho, que nos lleva a cruzar el arroyo Fervenza. Comenzamos una subida en la que debemos prestar atención, para tomar de frente una senda que sirve de atajo, en lugar del camino más ancho que traíamos, que vira a la derecha. Poco después llegamos a una carretera que cruzamos para entrar en la pequeña aldea de Carballediña.
Entramos en la población cogiendo un desvío a la izquierda que sale de la parada del
autobús. Cruzamos la población y continuamos por pista asfaltada, dejando otra a la
izquierda, para después confluir a otra carretera que siguiéndola hacia la izquierda
ya nos lleva a O Outeiro.
Esta población, la última de la provincia de Ourense, la abandonamos prácticamente sin
entrar en ella, tomando una pista de arena a la altura de la entrada de la aldea después de un cruce y por la que comenzamos una subida de unos 100 m. de desnivel. Cuando la
subida se suaviza aparece una bifurcación sin señalizar en que seguimos por la pista
principal de arena hacia la izquierda. Encontramos dos nuevos cruces sin señalizar en que continuamos de frente. Continuamos, siguiendo de frente en otros dos cruces no
señalizados hasta cruzar una carretera y entrar en A Gouxa.
Esta población, la primera de la provincia de Pontevedra, fue en otro tiempo famosa por sus ferias de caballos, en que confluían ganaderos de Ourense, Pontevedra y Lugo. De estas ferias se conservan todavía parte de sus instalaciones como el cobertizo que nos
encontramos a la izquierda, según entramos.















14
Baja
3
Etapa que comienza en Lubián con un recorrido de 113 km y una media de 30 horas